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"Los medios de comunicación social son realmente el nuevo
"Areópago" del mundo de hoy. Un gran foro que, cuando cumple bien su papel, posibilita el intercambio de información veraz, de ideas constructivas y sanos valores, creando así, comunidad. Esto se convierte a su vez en un desafío para la Iglesia, cuyo uso de las comunicaciones no debe limitarse a la difusión del Evangelio, sino que debe realmente integrar el mensaje del Evangelio en la 'nueva cultura' creada por las modernas comunicaciones, con sus
'nuevos lenguajes, nuevas técnicas y nueva psicología' (Redemptoris
Missio, 37)" Juan Pablo II. 24 de enero de 1998.
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